Tejido

El trabajo textil se encuentra ampliamente difundido entre la población Mapuche. Realizado en telar vertical y casi exclusivamente por mujeres, ocupa un lugar preponderante en nuestra Provincia. Representa el espíritu del pueblo en su máxima expresión, y si bien la variedad de símbolos es limitada, la combinación entre ellos es abundante, dando como resultado que cada pieza tejida sea única por la combinación de colores, tramas y repertorio simbólico utilizado.

De origen prehispánico, su técnica se mantiene sin variantes, sus cultores continúan utilizando el telar vertical y los teñidos vegetales. La diferencia está dada por la materia prima, que a partir de la colonización española, significó el cambio gradual de la lana de guanaco por la de oveja, y en menor medida de chivo y llama, desde principios del siglo XX.

La enseñanza del tejido se realiza en forma verbal y práctica, fundamentalmente en el ámbito familiar. Los diseños son variados: laboreo simple y complejo, cuadros, labor de ojo, lista atada, doble faz, entre los principales.

El proceso de elaboración de una pieza tejida en telar vertical comienza con el hilado de la materia prima, que en su mayor porcentaje es lana de oveja, y se obtiene de la esquila.

A partir de aquí la tejedora procede a convertirla en un hilo de lana de una a dos hebras retorcidas, utilizando para esto un huso o rueca. El huso es un palo redondeado de cuarenta centímetros de largo con una piedra en un extremo que la artesana hace girar para formar el hilo mientras se ovilla la lana alrededor del palo.

Los hilos son lavados y teñidos. Para el teñido se emplean tinturas de origen vegetal obtenidas de hojas, tallos, raíces, cortezas, semillas, frutos, vitutas, aserrín, resina, hollín, etc. Los tintes más utilizados son la raíz de michay, el hollín, la raíz de molle, la raíz del puel neneo, la hoja de la menta, cocoye, la hoja del chacaré y la raíz de cortadora o cepa de caballo, entre otras.

Las mujeres preparan la urtidumbre junto con sus hijas, con el telar ubicado en posición vertical o, si se trata de tejer una pieza de gran tamaño, extendido horizontalmente sobre el piso.

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El urdido puede realizarse con dos o tres ovillos, en la mayoría de los casos combinando ambas técnicas.

Las tejedoras elaboran una gran cantidad de productos con diferentes técnicas: alfombras para uso; caminos (rüpülamá), de carácter decorativo; chamantos, utilizados como prendas de abrigo; fajas de labor (trarihues) para vestimenta, formadas por una tela tubular de doble faz con decoración en ambas caras; matras (lamá o ngutun lamá); matrones, abrigos para la cama, que también forman parte del apero de montar; y por último ponchos o macüñ.

El poncho representa numerosas variantes: los hay de laboreo o sencillos, aquellos teñidos con técnica lista atada y los que se tiñen una vez confeccionada la prenda.


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